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De cómo el círculo y la cruz son analogía del mundo moderno sin raíz.

A ver si me explico en una entrada a desarrollar en el futuro.

Estas cosas que escribo me vinieron hace unos días corriendo a la tarde cuando había una temperatura ambiente de 34°, después de una jornada tórrida y apoteósica donde lo único que hubo fue calor…

… avernico sunchalense calor y nada más.

Fueron 6 km mansos, sin pretensiones y acompañado por el audiolibro de Orthodoxy de Chesterton en sus amenos primeros capítulos, llenos de paradoja, humor y viveza. Y ahí vino la lectura de los primeros párrafos del capítulo 3 con aquella memorable cita de las virtudes cristianas sin freno y el subsiguiente desarrollo de la idea que hace Gilberto.

Me quedó también eso de que el hombre abraza la idea del cosmos infinito que no es más que la más pequeña de las representaciones que pudo hacer de su complejidad. O mejor dicho el original de “The cosmos is about the smallest hole that a man can hide his head in” que van a poder encontrar en mejor contexto en:

materialism has a sort of insane simplicity. It has just the quality of the madman's argument; we have at once the sense of it covering everything and the sense of it leaving everything out. Contemplate some able and sincere materialist, as, for instance, Mr. McCabe, and you will have exactly this unique sensation. He understands everything, and everything does not seem worth understanding. His cosmos may be complete in every rivet and cog-wheel, but still his cosmos is smaller than our world. Somehow his scheme, like the lucid scheme of the madman, seems unconscious of the alien energies and the large indifference of the earth; it is not thinking of the real things of the earth, of fighting peoples or proud mothers, or first love or fear upon the sea. The earth is so very large, and the cosmos is so very small. The cosmos is about the smallest hole that a man can hide his head in.” “Take first the more obvious case of materialism. As an explanation of the world, https://www.pagebypagebooks.com/Gilbert_K_Chesterton/Orthodoxy/The_Maniac_p6.html

Nosotros en nuestro círculo en nuestro universo, tratando de contenerlo todo a nuestra medida en un círculo cerrado, un círculo casi infinito, un círculo perfecto a tono con nuestra voluntad. Y un poco más allá, fuera de nuestro alcance, el misterio rompiendo nuestra mirada horizontal.

The Continental Library | Diana FerraroComo no recordar el “Poema de robot” de Leopoldo Marechal que pueden encontrar en http://www.labaldrich.com.ar/wp-content/uploads/2016/08/Marechal-Leopoldo-El-Poema-De-Robot.pdf y que me diera a conocer Las Horas Doradas en https://canaltlv1.com/las-horas-doradas-n09-poesia-robots-y-demonios-programa-especial

A la sazón leíamos http://revistaens.blogspot.com/2019/03/apuntes-sobre-poesia-iv.html una poesía (la buscan allí mismo con su contexto) que tan bien refleja el eje vertical de la Cruz, regalado e infinito que entra en nuestra realidad horizontal y le da otro sentido.

Tus repliegues uno a uno desdoblando
penetro ansioso con ojos que no ven
ni el andamio, ni el soporte, ni el sostén
que para mí te has ido apuntalando.

-Ciego soy.

Y… cuando al fondo tuyo voy llegando
me abruma no haberlo descubierto cien
mil veces otrora, o antes, más que ahora, amén
de que hay más, mucho más, que voy tanteando.

-Ciego voy.

Pueda yo descubrir dentro mío algo así
de tu mano, con tu lumbre, el pedernal
horadando hasta la veta que haya en mí…

-Luz de ti.

Ya recóndita, ya profunda o abismal…
¡mas que vea lo que yo hasta ahora nunca vi
o arda una pavesa en mi yesca banal!

-Ciego fui

-que no vi

-que era así.

 Bueno, esta entrada requiere más desarrollo