Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta philipon

Estoy leyendo Sainte Thérese de Lisieux , final

Bueno, últimas página de este libro que me resultó de mucho provecho.

Primero –si leen este libro en el futuro- vean los aspectos negativos de la espiritualidad de Sainte Thérese: la falta de un método de oración, la ausencia de fenómenos notables, la ausencia de mortificaciones extraordinarias y la ausencia de carismas.

Interesante ¿No? Pero no se dejen engañar, cada uno de ellos es antídoto contra nuestra falta de apetito por la santidad, o expresión de un grado de perfección aún mayor que el que imaginábamos. El título es una trampa y cada aspecto negativo es una nueva enseñanza.

En el punto de la oración, el autor expresa el método de meditación que yo no conocía y que Sainte Thérese de L’Enfant Jesus no practicaba. Son 6 pasos ordenados y orientados a tomar el ejercicio de la meditación como una práctica total de las facultades del alma:
  1. Una oración preparatoria
  2. Dos preludios con composición de lugar
  3. Consideraciones en tres o cinco puntos
  4. Aplicación sistemática de los cinco sentidos y de las tres facultades del alma: memoria, inteligencia y voluntad
  5. Y finalmente coloquios seguidos de resoluciones
  6. Todo acompañado de un examen rápido acerca de los frutos de la oración.
 En los aspectos positivos de la espiritualidad de Sainte Thérese hay una nota que me llamó la atención:

“Un día, le dije que iba a explicar su “Pequeña vía de Amor” a todos mis parientes y amigos, para hacerlos realizar su “Acto de ofrenda” de modo que fuesen directo al Cielo. “¡Oh! –me dijo ella…- si es así, hay que prestar mucha atención, porque “nuestra pequeña vía” mal explicada o mal entendida puede ser entendida como “quietismo o iluminismo”. Estas palabras, desconocidas para mí, me asombraron y le pregunté su significado. Me contó acerca de una cierta Señora Guyon, que se había extraviado en el proceso y agregó: “Que no se piense que seguir nuestra “pequeña vía” es seguir una vía de descanso, de dulzura y consolación. ¡Ah! ¡Es todo lo contrario!. Ofrecerse en víctima al amor, es ofrecerse al sufrimiento, porque el amor solo vive de sufrimiento y cuando uno se libra totalmente al amor, hay que esperar el sufrimiento sin ninguna reserva”.
Esta nota nos alerta a los que nos dejamos tentar por la misericordia como un salvoconducto para pasarla bien y cambiar al mundo, nos llama a entender que la entrega exige una respuesta.

Una buena lectura complementaria sería esta Entrevista a Joseph Ratzinger, entender la Misericordia como el contrapeso al mal en el mundo y a la ausencia de conciencia de pecado.

El libro cierra con la mención de lo ordinario de la santidad de Sainte Thérese con comentarios como el de la cocinera y otras hermanas que no podían creer que hubiese madera de santidad, en esa hermana tan simple y normal.


Me gustó esta lectura, creo que las entradas anteriores son testimonio.Vaya además una coincidencia, terminé de leer el libro el mismo día que la fiesta de Sainte Thérese de Lissieux.

Priez pour nous!

PS: Si alguien en la blogoplatea quiere leerlo no tiene más que pedir. Yo me quedo con mis impresiones de esta y las entradas anteriores


Estoy leyendo Sainte Thérese de Lisieux , jansenismo
Estoy leyendo Sainte Thérese de Lisieux , la Salvación
Estoy leyendo Sainte Thérese de Lisieux , el abandono

 

Estoy leyendo Sainte Thérese de Lisieux , jansenismo

Estoy terminando el libro, pasé la parte de Sabiduría (contemplativa y práctica), el último don del Espíritu Santo que Philipon analiza en detalle. Entro en el último capítulo que tiene cosas tentadoras como “Características negativas de la espiritualidad teresiana”.


Leyendo acerca de la vida espiritual de Santa Teresa se hace patente algo muy actual de la Iglesia, algo que Benedicto XVI enfocó en su ministerio de un modo especial cuando hablaba de San Pablo:


“Así pues, se ve claramente que el cristiano, incluso antes de actuar, ya posee una interioridad rica y fecunda, que le ha sido donada en los sacramentos del Bautismo y la Confirmación, una interioridad que lo sitúa en una relación objetiva y original de filiación con respecto a Dios. Nuestra gran dignidad consiste precisamente en que no sólo somos imagen, sino también hijos de Dios. Y esto es una invitación a vivir nuestra filiación,a tomar cada vez mayor conciencia de que somos hijos adoptivos en la gran familia de Dios. Es una invitación a transformar este don objetivo en una realidad subjetiva, decisiva para nuestro pensar, para nuestro actuar, para nuestro ser. Dios nos considera hijos suyos, pues nos ha elevado a una dignidad semejante, aunque no igual, a la de Jesús mismo, el único Hijo verdadero en sentido pleno. En él se nos da o se nos restituye la condición filial y la libertad confiada en relación con el Padre.”

Santa Teresa es reflejo de esa rica interioridad, que además es el antídoto para superar muchos de los problemas actuales de la Iglesia. Esa vida interior tiene la capacidad de protegernos de la tentación del “espíritu ONG”. Nos obliga en todo momento a hablar de Cristo, y de una manera especial antes de actuar. La sabiduría práctica de Santa Teresa está orientada en todo momento a la salvación de las almas, es la segunda vez que lo noto en el libro.


El otro párrafo notable que ayuda a resumir el libro es aquel de la página 279, me parece que el autor está intentando fundamentar especialmente este argumento a través de todo el libro.


El mundo moderno, en particular el catolicismo francés , sufría de un resabio de jansenismo, de una fría rigidez en la relación entre las almas y Dios, de un cierto conformismo jurídico, de un cierto individualismo en la devoción. Esperaba un "redescubrimiento" de la Paternidad divina y del Amor Misericordioso; y -dentro de nuestras relaciones con Dios, la actitud del amor filial, de la confianza y el abandono que corresponde a los hijos de adopción.

¿Será Saite Thérese una santa para el siglo XXI? La sintonía con la Misericordia clamada por el Papa Francisco, es total.

Estoy leyendo Sainte Thérese de Lisieux , la Salvación

Avanzo en el libro de Sainte Thérese, diez páginas a la ida y diez páginas a la vuelta en el colectivo al trabajo.

Pasé el capítulo de la relación con los sacerdotes, que termina en un consejo curioso de la santa para sus novicias: las previene acerca de los peligros de mantener correspondencia con los misioneros o párrocos. Resulta que cada una de las hermanas tenía sacerdotes que se hacían de los beneficios de la oración contemplativa. ¿Seguirá siendo costumbre este intercambio espiritual?

Y de ahí Phillipon se moja en aguas profundas.Estoy recorriendo con él las páginas donde analiza cada uno de los dones del Espíritu Santo y los aplica a las evidencias acerca de la vida de Santa Teresa. Me llamó la atención lo de fortaleza de la Santa y su capacidad de mortificarse con un sentido real (no utilizar el respaldo del asiento para evitar la comodidad, por ejemplo). Si este libro cae en las manos de los periodistas que armaron el escándalo de Nogoyá, van a pedir juicio de lesa humanidad contra la superiora del convento.

Abstrayendo discusiones hodiernas acerca del sacerdocio femenino veo lo que comenta el autor de la piedad eucarística de Sainte Thérese, se ve en su devoción a la hostia toda la grandeza de la vocación del sacerdocio. Esa mezcla de inconmesurabilidad de la tarea del sacerdote junto con la conciencia de la impureza de las manos del que consagra. Si hubiese nacido unos años después, era candidata a la primera ordenación sacerdotal femenina carmelita, o algo por el estilo.

Pero lo que transpiran de un modo muy especial estas partes del libro, es la necesidad de salvación. Justo ayer leía esto de "La cruz y el pecado" y reflexionaba como tantas polémicas tontas en torno a la vida de Fe se ven eclipsadas cuando la necesidad de Salvación nos vuelve a orientar hacia el Oriente.

Pensaba también en este sentido, pero en las enseñanzas del Papa.
Sigo leyendo

Actualización 05/12/2016: Muerto el enlace a  "La cruz y el pecado", lo elimino.

Estoy leyendo Sainte Thérese de Lisieux , el abandono

Ignaro yo, pensé que estaba leyendo una hagiografía más de Santa Teresa y en realidad estoy leyendo un estudio pormenorizado de su pensamiento. No me viene mal, estoy en la parte donde el autor nos cuenta como era el ejercicio de las virtudes de la santa.

Las virtudes –así como en el análisis de Sistemas- pueden entenderse de dos modos: bottom-up o top-down. De abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo. Siempre con el fin de alcanzar el amor de Dios.

La mayoría de los mortales cultivamos las virtudes (¡o deberíamos!), con la esperanza que la fragua del ejercicio vaya puliendo nuestras asperezas y se abra así el entendimiento del amor infinito, bottom-up. Distinto es el camino de Santa Teresa, que inmersa totalmente en el amor divino ve el reflejo en sus virtudes que resultan totalmente inundadas de ese amor top-down.

¿Cómo logró esto? Con una gracia especial, un momento de contacto real con el Amor de Dios que la cambió completamente para el resto de su vida. Estas gracias especiales que reciben los santos y muchos fieles comunes, suelen acompañarse con –gracias también- de abandono total de la misericordia divina. En esos momentos se ven y sienten en una oscuridad total, imposible de sobrellevar sin el recuerdo de la gracia consoladora anterior.

Hay un capítulo ad-hoc sobre el abandono como suma de virtudes, donde la preponderante es la esperanza y el motor el amor. Estoy justo transitando este capítulo y está resultando de mucho provecho, pero igual quería hablarles del Evangelio del lunes 22 de Agosto.

Me llamó al escrutinio eso de que ponemos trabas para que los demás puedan llegar a Dios, que es justamente lo que hace el Diablo a través de la tentación.
Evangelio según San Mateo 23,13.
"¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para conseguir un prosélito, y cuando lo han conseguido lo hacen dos veces más digno de la Gehena que ustedes!...”
Igual que en De bono mortis que leí el Domingo rápidamente y que recuerdo por dos cosas: por aquello del Diablo interponiéndose en al camino del alma al cielo y por aquello de que la muerte libera al cuerpo de una vida miserable.

¡Qué diferencia con Santa Teresa! Para ella los gestos de amor allanaban el camino hacia Cristo. No consideraba los actos de amor con la ilusión de recompensa sino como la oportunidad de agradar a Dios. Y ese agradar a Dios era reflejo de su amor. ¿De qué manera estas hoy agradando a Dios solo por amor? Esa es la clave.

Otro tema notable de la lectura de la espiritualidad de Santa Teresa de Lisieux es que ella consideraba sus faltas como parte del plan de Dios para glorificarse, el camino a la santidad y a la perfección estaba minado de piedras y espinas, pero no de mortificación

Estoy leyendo Sainte Thérese de Lisieux


Estoy leyendo este libro rescatado de la biblioteca del abuelo de B. Esta es mi cruzada personal por leer esos libros que estaban listos para ser pasto del fuego y ahora me esperan ansiosos en la biblioteca de vidrio de casa.



En este caso especial empiezo la lectura de una biografía de Santa Teresa en el año de canonización de sus padres y en un libro de pobre edición que nunca antes había sido leído. Tiene las páginas mal cortadas y todavía juntas al estilo de las impresiones baratas de postguerra, en cierto sentido pienso que este libro me estuvo esperando desde 1946 cuando fue impreso. En la foto estoy con el cuchillo de la cocina separando algunas páginas añosas para leer en el viaje al trabajo.




La lectura es como la de todos los libros de Santos, a mí me gustan mucho. Y porque me gusta, lo voy a leer pausadamente para dejarles luego las cosas que me llaman la atención.


Por ejemplo eso de que a Santa Teresa el martirio le parecía una tentación que tenía que evitar, no quería la muerte fácil con la recompensa rápida, consideraba que buscar esa solución fácil no era justo para ella. Me impresionó, porque yo ni siquiera estoy cerca de pedir el martirio.


Luego habla de la humildad, como antecesora de todas las virtudes. Algo que me viene bien a mí y a muchas frases de Facebook con atardecer en el fondo.




Llama la atención como Santa Teresa de Lisieux parece estar en una transición de época, donde la humildad se encuentra con la aceptación de las propias faltas como parte del plan de Dios para la salvación del alma. Hace limpieza del estereotipo de santo adusto que lucha contra la mínima falta y despliega batallas espirituales dignas de epopeya.


Ojo, no aplicar esto último a los pecados graves…ya les contaré más.