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Viajar a Paraguay, mi propia experiencia – 2

Estas dos entradas a lo mejor parecen aburridas, pero es todo lo que puedo hacer estos días.
El viernes siguiente me pasaron a buscar a las 9 y media de la mañana y salimos para Sunchales. Primero tomamos la ruta internacional de Asunción a Clorinda que para nuestros ojos mal acostumbrados a la realidad paraguaya es como los viejos tramos de la 280 antes de Marull pero lleno de camiones, motos, vacas y un tráfico constante. Por esa ruta llegamos a la Aduana de Argentina después de entregar en la frontera paraguaya ese PAPELITO TAN IMPORTANTE que no hay que perder.

Ojo con la frontera paraguaya, hay 30 tipos haciéndote señas para que te estaciones, no hay que hacer caso e ir al edificio central para entregar el PAPELITO que certifica la entrada de migraciones. Para los que llegan en auto hay además otro comprobante con unos sellos que certifican el tránsito del vehículo. Menos mal que íbamos con un compañero de trabajo que ya viene viajando a py desde Diciembre y conoce como viene la mano, es un caos.

Del lado argentino las cosas son un poco más transparentes, hay que hacer cola en migraciones con el DNI o Cédula y después pasar por la AFIP que revisa que no superemos los 150U$S de límite de compras libres de impuesto permitido.

De ahí en más la cosa es manejar y manejar pasando por Clorinda, Formosa, Resistencia, Reconquista, San Justo y de allí a la ruta que va a Sarmiento, Ataliva y finalmente Sunchales. No se si por la fiebre porcina o por la caída de la actividad económica el tráfico era muy tranquilo y manejé unos 400 kilómetros sin cansarme, parando para comer algo en Resistencia y San Justo. Al final del día el viaje nos llevó casi 12 horas, pero fue mucho más tranquilo que el de ida y el paisaje vale la pena, desde las palmeras de Clorinda hasta toda la pampa del norte de Santa Fe, muy lindo.

Viajar a Paraguay, mi propia experiencia – 1.

Lo cuento desde mi experiencia y desde Sunchales, fui en avión y volví en auto. Me inclino por la segunda alternativa, sin dudas la mejor.

Salí de Sunchales el miércoles a las 6 menos cuarto de la mañana en un remis que me llevó hasta Sauce Viejo, ahí hice check in par Aerolíneas Argentinas, esperé me tomé el té de la mañana y esperé de nuevo a que nos cargaran en el avión que llegó a Aeroparque después de hacer escala en Rosario (menos mal que estaba cerca de la salida de emergencias, con lugar para las piernas). Esperé mi equipaje y me subí al remís que me esperaba para llevarme a Ezeiza.

En Ezeiza gasté mis primero pesos para comprarme algo de comer y engañar el estómago ya que mi vuelo salía a las 13:50 y todavía eran las 11:20. Almorcé me conecté al mail y me fui después a hacer el check in entremedio de una tonelada de coreanos y gente con barbijo. Ezeiza es feo y no tiene lugares donde uno pueda esperar tranquilo con internet y un mate, es una máquina devoradora de despedidas a la cual uno llega ansioso y se va cansado.

Hice la cola para el check in, hice la cola para seguridad e hice la cola para el embarque. Al lado mío se sentaba uno de los coreanos que hablaba a los gritos en su idioma natal imposible y que no dejó nada de la comida horrible que nos sirvieron en el viaje. Llegamos a Paraguay a las 2 horas para atrasar el reloj una y acondicionarse a la hora py, hice la cola para bajar, hice la cola para migraciones donde me firmaron un papelito que es MUY IMPORTANTE CONSERVAR e hice la cola para esperar el equipaje. A esta altura del viaje la cabeza ya me daba vueltas y estaba realmente cansado.

En el aeropuerto de Asunción me esperaba un remis que me llevó al hotel los Alpes que es cómodo por su ubicación: a mitad de camino entre el aeropuerto y la oficina, me comentan que hacer el trayecto desde el centro de Asunción hasta las oficinas puede insumir cerca de 50 minutos, bienvenido entonces Los Alpes que está a sólo 10. Yo no soy exquisito con los hoteles y este me pareció adecuado, tiene cama y agua caliente que es todo lo que hace falta (ojo con el agua caliente, no creo que dé para dos duchas). También tiene pileta (chica), internet inalámbrico (la contraseña es pasajero101) y aire acondicionado por todos lados (suele hacer muchiiiiisimo calor a partir de agosto hasta mayo).

Lo que no recomiendo es comer ahí, el desayuno es rico pero la cocina para una cena es limitada y no incluye comidas típicas que es importante comer para caer bien a los locales Bueno, corto acá y sigo uno de estos días porque el día a día llama, en la próxima entrega les cuento la vuelta en auto.

¡A morder las rutas!

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Mañana nos vamos a Buenos Aires.
El sábado tenemos el bautismo de María Isabel.
El martes me voy a Paraguay.
El jueves tengo trabajo en Buenos Aires y viernes también.
Domingo volvemos para Sunchales.

Me canso de escribirlo nomás.