Decepcionante Brasil y los viri probati
Una de las cosas buenas de este nuevo país es que las misas siempre están lotadas de gente. El pueblo fiel se acerca unánime y expresa su fe de un modo variopinto: con extrema sencillez en el saludo de la paz y con aplausos estridentes después de la lectura del Evangelio. Así fue que un día concurrí a esta pantomima: Muito boa a missa em Nossa Senhora de Guadalupe #Maringa , mas sem Consagração, sem sacrificio, não é missa, ne? #horror #respeitealiturgia — Javier M Pincemin (@XavMP) February 22, 2015 Resulta que tuvimos misa en horario acordado y a sala llena, con un seguimiento aceptable del misal y con el celebrante y sus ornamentos como corresponde, hasta con una homilia mejorale, una tipica homilia de cura de pueblo. Todo como Dios manda, salvo que sin Consagración. Sin Consagración ?! que es eso?! Resulta que parece que es una costumbre local, los sacerdotes de esta extensa arquidiocesis son pocos y cada párroco es asistido por unos diáconos con superpoderes. M...