El mal que viene
De una primera lectura liviana mirando las películas, uno
podría arriesgar que tanto el Hobbit como Star Wars tienen un Mal que va
creciendo en las sombras. El problema es que la percepción de la amenaza es
distinta.
Mientras el Consejo Jedi debate como avanzar en la guerra de
los clones, todos parecen cegados ante las evidencias de la amenaza que se cierne. El impulso interior del espectador grita con fuerza “¡Vamos Yoda, que Palpatine es lord de los sith, Despierta¡”,
pero no hay caso.
En cambio en el Hobbit el consejo que se reúne en Rivendel
(Elrond, Gandalf, Saruman y Galadriel) sabe positivamente que el mal se avecina
y que tiene dimensiones desconocidas. Así todo, deciden hacer dos cosas sabias:
aceptar que la historia siga su camino al dejar ir a los enanos en una búsqueda
inútil, y hacer oídos sordos a los argumentos de Saruman quien a partir de esta
reunión asume un rol de negacionista.
Y los negacionistas se los manda a la periferia. J