Lazarillo del Milei anticatólico para Restaurar
Este blog siempre me ayudó a enfrentar mis propias contradicciones. Escribir, ya sea para criticar o para apoyar una idea es un ejercicio que obliga a desprenderse de los enojos y también de ciertos prejuicios injustos. Al mismo tiempo, exige argumentar con rigor y fundamentar cada posición con justicia. No lo logro con frecuencia.
A su vez, creo que puedo ser encasillado en una facción monárquica, tradicional, católica, francesa y conservadora que tiene pocos adeptos, pero que se codea a diario con la troupe de los carlistas, tradicionales, conservadores, nacionalistas, argentino-españoles de todos los colores, que son un club muy difícil.
Por eso a veces me interpelan escritos como este http://restaurarg.blogspot.com/2026/08/el-objetivo-es-el-poder-absoluto.html o también el enojo de Iris Speroni para con su gobierno. Me interpelan y me hacen trabajar en forma de escrito.
Me siento comprometido porque al mismo tiempo comparto con ellos simpatías, pero no les puedo admitir cosas como el odio a los judíos, una concepción del estado jacobina y el preferir la izquierda a los que tenemos hoy con Milei Villarruel.
En particular con la nota de Lazarillo de más arriba, me parece una nota escueta, cruenta, injusta y mal argumentada, un exabrupto que podría escupir Pedro Rosemblat o algunos de los ujieres del mal del peronismo progre.
Hago foco en particular en lo del párrafo 3):
3)
En lo social, alienta todos los días el odio, el resentimiento, la división y la corrupción. Mintió con su compromiso de ir contra la legalización del aborto y terminar con la parodia de “los juicios de la venganza” de los ex montoneros kirchneristas que continúan atormentando injustamente a cientos de ancianos ex militares y civiles presos por supuestos delitos de “lesa humanidad” durante la guerra civil argentina. Elige destinar todo el presupuesto al negocio (¿negociado?) de la deuda del tesoro y del BCRA y dejan desamparadas a miles de familias sin empleo, sin salud, sin seguridad, sin educación y sin justicia. Ensalza todos los días el judaísmo y desprecia sin cesar al catolicismo.
No es lo mismo un Dios universal que un Dios nacional exclusivo de un pueblo (que además no es el argentino).
No es lo mismo la ley del talión que perdonar 70 veces 7.
Resuma un encono capilar que no entiendo. Le admito que las cruzadas de Milei contra el aborto y los juicios de la venganza (yo no les pongo cita, son eso) está viva, inconclusa, queda pendiente y no la conocemos; pero decir que fue una mentira o que detrás de esas defecciones hay un desprecio a lo católico me parece estúpido. Y peor aún, me parece injusto.
No voy a ser yo el que defienda a Milei mientras miles de niños mueren a manos de sicarios disfrazados de médicos, pero a cada quien le corresponde su rol: a Milei el de gobernar, sumar poder y pasar una ley que restrinja los asesinatos; y a nosotros el rezar y hacer penitencia por este pecado grave del pueblo argentino.
Lazarillo hace lo fácil y en su artículo se suma a las hordas progres anti-Milei, porque eso es más sencillo que reconocer que este gobierno es lo más cercano que vamos a tener a un orden cristiano para Argentina. Curiosamente los liberales resultaron los últimos amigos que quedaban para un entendimiento real del ser argentino, unos aliados insospechados para conservar lo último que queda.
Otro día tomaré en manos el articular como "conservar lo último que queda" se tiene que transformar en "un movimiento activo para restaurar Argentina".