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Mi Pere NSC 2025 - Algunos temitas más

Cosas sueltas que quedaron pendientes de la nota anterior Mi Pere NSC 2025 - Caminamos en familia, espero no torturarlos demasiado con este tema. Creo que todos coincidimos en que es necesario darle publicidad a todo el asunto.

Primero vamos a controlar la lista de aquellas cosas que es necesario llevar y que ya había listado en la experiencia de 2024, es por si les sirve a ustedes el día de mañana.

  • Una mochila
  • Protector solar en un envase que no pese 36 kg, porque se lleva en la mochila propia. 
  • Una botella para el líquido, botella grande porque si hace calor ningún líquido es suficiente. Este año nosotros llevamos el termo del mate, una vez terminado el mate usábamos el termo de lleva agua.
  • Poco abrigo, pero una campera impermeable. Aquí si es dado el invertir unos buenos duros.
  • El libro del peregrino en dos ediciones, una en la mochila y otro en el bolso.
  • Cinta hipoalergénica para ampollas y paspaduras.
  • Un cuchillo pequeño
  • Pijama para la noche, carpa, aislante y bolsa de dormir
  • Cargador de celular y battery pack
  • Tres remeras, ropa interior y medias
  • Calzado usado y GRANDE para que los dedos corran libres y no se ampollen
  • Alpargatas para la noche, un tupper con tapa para la comida y una cuchara
  • Boina o gorra
  • Cepillo de dientes y afeitadora eléctrica (para sentirse más humano el tercer día al llegar)

La noticia es que al final ayer, me sentí al 100% y pude salir a correr. Solo pasaron tres días desde Lujan que ya estoy recuperado, una maravilla. Creo que paga el hecho de mantener un ritmo de entrenamiento todo el año y de haber hecho una caminata de más de 20 km el fin de semana anterior.

Este fue mi registro ayer, un conocido de acá me dijo que debo estar transhumanizado:


Les sumo una divertida reflexión de https://elwanderer.com/2025/08/21/el-poder-de-los-desterrados/ . Siento que ayuda a entender la desproporción entre la esterilidad de los movimientos eclesiales actuales vs la vida espiritual de la Pere NSC.

Y por último amplío un poco más el tema de ayer de los capítulos de familias. Las familias acampan y caminan con gran sacrificio y son uno de los capítulos naturales más numerosos y activos. No veo una Pere NSC sin su presencia. En torno a esta constatación, no queda más remedio que trabajar para coordinar mejor, hacer concesiones desde la organización y aprender cada año a mejorar y superar. 

Algo que no salió bien este año fue la coordinación del movimiento del Domingo y la distribución de Don Satur al salir de Goldney. El último día, adelantar a los grupos de familia a Santa Elena hizo estéril todo el trabajo planificado para ese día con los cireneos, que iban a ayudar con los niños menores en tramos sin acceso a cochecitos para bebés.

Cositas para ir viendo.
Lentamente recupero la vida diaria después de unos días cerca del Cielo.





Mi Pere NSC 2025 - Caminamos en familia

Esta es una nota larga, buckle up!, la inicio primero recordándoles que publicamos por acá dos textos importantes para no perderlos. Luego de revisar este palabrerío inútil pueden ir allí y ver las cosas en profundidad.

Este año pude terminar de nuevo los 100 kilómetros, no cumplí con la promesa del año pasado de volcarme a hacer apoyo, queda para el año que viene. Dentro de las peculiaridades de la Pere, me tocó este año rezar en especial por un alma del Purgatorio y una intención personal. También pude completarla con Santiago, que caminó a la par con algunos dolores y también con B, Agustín e Inés que sumaron muchos kilómetros para la santificación de la familia.


Esta Pere 2025 para mi está marcada por los ángeles de la guardia, los que no conozco (santos anónimos) y los que sí, en particular B que se multiplica por 10 durante los meses previos para gestionar mochilas, bolsos, carpas, aislantes, comidas, pagos, inscripciones, ayudas, todo. Es verdad que lo hace con mi tarjeta de crédito, pero eso no importa ¿No?, todo nos es regalado.

También hubo ángeles de la guardia ocultos que ayudaron a mover bolsos, armaron carpas cuando no era necesario y rezaron en lo oculto por nuestra buena llegada.

Tuvimos un clima duro el viernes, con temperaturas de helada a la mañana y mucho frío en las carpas a la noche. A pesar de esa incomodidad, mi viejo esqueleto se portó bien y llegué en mejor estado que muchos. Mucho mejor que en años anteriores.


Hay un tema con los caminantes, los hay que se quejan y los que no. Por mi parte me encuentro en los del segundo grupo, no porque no tenga dolores, rigideces y heridas, sino porque para mí la Pere es un momento espiritual y la falta de comodidades suma a la oración y el ofrecimiento.

Me tocó ver de nuevo este año qué todos queremos opinar de la logística, llevando pequeñas mejoras y sugerencias, mismo si no tenemos derecho. A lo mejor hay algunos problemitas con los capítulos de familia que son numerosos, vibrantes, señeros de la identidad de NSC, complicados de gestionar, etc. Se podría hacer algunas concesiones y me consta de buena fuente que hay un esfuerzo grande por tratar de poder ir todos juntos, rezo para que el año que viene con 3.000 peregrinos, haya de nuevo un millón de familias.


Digamos que en esta Pere 2025 tuve menos tiempo para rezar en soledad. La marcha estaba bien coordinada y eso propició formaciones más compactas y una columna más corta, en detrimento de largos períodos de marcha solitaria entre capítulos como lo podíamos hacer el año pasado. Se entiende el objetivo, hace que la logística sea más racional para las paradas de hidratación y baños, pero ¿Cuánto tiempo lo pueden sostener si la Pere llega a los 3.000 o 4.000 peregrinos?

De todos modos, para mí no hay nada para objetar, todo es bueno durante esos tres días y estos desafíos hablan de una realidad presente, activa y viva. Soy de la idea de que, si en las 16 peregrinaciones hubiese habido una sola conversión, es ya motivo suficiente para una explosión de alegría en el Cielo. Una sola conversión de corazón justifica estos 16 años recorriendo de Rawson a Luján.

De nuevo pudimos coincidir con el sacerdote de encontramos un sacerdote, lo vimos multiplicándose a lo largo de toda la columna en busca de pecadores, caminando con una sonrisa, sin acusar quejas ni cansancio. Es un santo varón, un regalo de Dios para todos los que lo conocemos. 

También coincidimos con un grupo de neófitos de nuestra zona en Reconquista, tres familias que conocimos junto al sacerdote del párrafo anterior y que ayudamos a participar por primera vez, los vi muy felices y entusiasmados al final de la Pere frente a la basílica, la Pere se expande como un virus. En las semanas anteriores me habían consultado mucho como si fuera un experto 😊 y con B habíamos hecho un trabajo de especialistas en movimiento de familias peregrinas. 

Como todos los años, también hubo muchos primos, tíos, sobrinos y cuñados, algunos caminando, otros en la organización. Tengo un álbum de fotos voluminoso que me pueden consultar por privado para no develar imágenes no autorizadas por sus protagonistas, si bien se percibe un nuevo aire con la organización haciendo publicidad más abierta, se siente que ya no está la amenaza de MB para cancelar permisos y sacerdotes.


En la foto, B ingresando a la Basílica.

 

Dos textos, el de cierre de la Peregrinación XVI de NSC y la homilía de la Misa del domingo 17-08-2025

Poco antes de la Misa de clausura, uno de los organizadores Phillipe leyó para todos:

Antes que nada, queremos recordar con profundo agradecimiento a Monseñor Antonio Baseotto, fallecido el 26 de mayo del corriente año. Él fue quien permitió, en gran medida, que se nos hayan abierto las puertas de la Basílica 16 años atrás, cuando comenzamos nuestra primera peregrinación, con tan solo 18 peregrinos que llegaron a consagrarse a los pies de Nuestra Señora.

No alcanzarían estas líneas para recordar a todos los que dieron tanto por NSC y lo siguen haciendo hasta estos días. Pero les debemos especial agradecimiento a nuestros queridos sacerdotes, muchas veces perseguidos en sus diócesis y desautorizados por rezar la Misa Tradicional. Varios han venido de muy lejos: Francia, España, Ecuador, Brasil, Chile, Colombia y de distintos rincones de nuestra nación. Sería difícil mencionar a los monasterios, abadías y otras peregrinaciones tradicionales que nos sostienen con sus oraciones. Agradecemos, a los municipios que nos dan soporte y a los donantes que permiten que esta obra siga adelante; también, la participación activa de Gendarmería Nacional y de nuestras Fuerzas Armadas; que, no solamente nos apoyan en lo logístico, sino que, además, han formado un capítulo de cadetes: Santa Juana de Arco.

Por último, y sin lugar a dudas, uno de los aspectos más gratificantes para la Peregrinación es la presencia de nuestros queridos veteranos de la Gesta de Malvinas. No imaginan lo enriquecedor que resulta para cada uno de nosotros y para todas las familias aquí presentes que estén acá. Con su sola presencia nos animan, nos dan su ejemplo, nos mueven a buscar siempre lo más grande, a entender que el amor a la Patria y el amor al prójimo no pueden reducirse a palabras sino que son las pequeñas y grandes renuncias de cada día.

Cabe destacar que esta peregrinación no es una vuelta atrás, al pasado o un combate nostálgico, sino una verdadera manifestación pública de fe. Conserva un gran tesoro que nos atrae y nos conmueve: la Santa Misa Tradicional. De aquí han salido vocaciones religiosas y sacerdotales. Aquí se han formado matrimonios. Ha habido conversiones. Es una fuente de esperanza para la Iglesia. No es un capricho ni un replegarse entre unos pocos, sino un acto de fidelidad a la Santa Iglesia. No buscamos conservar la tradición para mostrarnos más tradicionalistas o menos progresistas, sino que vamos en busca de lo bueno, lo bello, lo verdadero. Lo que más se asemeje al Cielo, lo que más glorifique a Nuestro Señor y lo que más nos acerque a Él.

Por eso, estamos llamados a perseverar hasta el fin para descubrir este tesoro, para conocerlo, para amarlo y para conservarlo. Aun cuando sea marginado y cuando se pretenda exterminarlo. Aun cuando nos cierren los templos, nos impidan rezar la Santa Misa de cierre en la Basílica de Luján, no debemos olvidar nuestra primera vocación que es el llamado a la santidad.

La persecución no tiene que ser motivo de tristeza para nosotros ni de abandono del apostolado que se nos ha encomendado. Sino que, al contrario, debemos preservar el amor por este tesoro y estar dispuestos a la renuncia personal y a la calumnia.

Lo que defendemos, lo que vivimos, es mucho más que una forma litúrgica. Es el sacrificio perenne de la Cruz que nos eleva, nos transforma y que ha alimentado a tantas generaciones de santos.

Miren a su alrededor: tres días de ascesis, de oración, de cantos, de enseñanzas, de amistad cristiana.

La liturgia fecunda nuestro presente y prepara el futuro.

No nos dejemos vencer por la tentación de callarnos y con el conformismo de quedarnos entre nosotros. Seamos alegres, fieles a la Iglesia más que nunca. Queremos permanecer en ella filial y apasionadamente.

Ya vamos cerrando y no podemos dejar de mencionar a nuestros queridos jefes de capítulo. A nuestros 40 jefes. Son ellos el pilar fundamental del crecimiento de NSC; líderes naturales que guían a sus peregrinos en cada paso de la marcha: la oración, las meditaciones, atendiendo las distintas necesidades de cada uno. Son los últimos en acostarse y los primeros en levantarse.

Jefes: sean líderes no solo en la peregrinación sino también a lo largo de todo el año. El capítulo es la célula básica de nuestra peregrinación como la familia lo es de la sociedad.

¡¡Gracias, jefes de capítulo, por aceptar este enorme compromiso!!

Por último, ya sabrán, queridos peregrinos, que durante todo el año nuestro gran equipo de unos 200 organizadores trabaja incansablemente para lograr que esto suceda. Nada sería posible si ellos no estuvieran trabajando tanto, especialmente durante estos cuatro días. ¡Muchos duermen tan solo 3 o 4 horas! Es muy esperanzador ver cómo la mayoría, a pesar de tantas renuncias y esfuerzos, vuelve a elegir este apostolado.

Este año caminamos bajo el lema «En ti, Señor, he esperado», siguiendo lo que la Iglesia nos propone en este año jubilar: ¡Peregrinos de la esperanza! Y vamos con el alma llena de gozo, de ese gozo que radica en la esperanza cristiana.

No es vano nuestro anhelo de Cristiandad, es decir, del reinado social de Jesucristo que nos recuerda la encíclica Quas Primas de Pío XI de 1925, de la cual este año festejamos el centenario. Como nos lo enseña el Catecismo, ¡esperamos en la ciudad católica!

En estos siete km que nos quedan, pidamos intensamente poder volver a tener el año próximo la Misa de cierre en la Basílica, para poder honrar a nuestra Madre como es debido. Esperamos que el Papa León XIV vuelva a liberar la Misa Tradicional, rito milenario que nos acerca de manera excelsa a la Cruz, nuestra única esperanza.

En fin, peregrinos, esperamos nuestra conversión, ¡esperamos ser santos!, alcanzar el Cielo y gozar eternamente de la visión beatífica junto a la Santísima Virgen María y todos los santos.

Santa María, Esperanza Nuestra, esclava del Señor, ruega por nosotros.

Nuestra Señora de la Cristiandad, ruega por nosotros.

¡Viva la Virgen!

¡Viva Cristo Rey!



Luego, en la homilía de la Misa de clausura, el padre Olazábal llamó a la conversión para restaurar el orden cristiano. 

Queridos peregrinos:

La Virgen María, nuestra Madre de Luján, la Patrona de nuestra Patria, es vida, dulzura y esperanza nuestra.

En Ella se funda nuestra esperanza. No podemos vivir sin esperanza. Pero nuestra esperanza es sobrenatural, esperamos la vida eterna. La firmeza de la Fe, alimenta nuestra esperanza. Especialmente, las verdades de nuestras postrimerías, las que tocan a la vida eterna. Estas verdades nos ayudan a luchar contra el pecado mortal, huyendo de las ocasiones, y practicando la virtud. Diría que deberíamos tener siempre presente la eternidad, el Cielo y el Infierno, con naturalidad, cotidianamente, como el mate o la siesta.

«Acuérdate de las postrimerías y jamás pecarás», dice la Escritura. Dice San Francisco de Sales: «lo que no sirve para la eternidad no es más que vanidad».

Benedicto XVI, en «Spe Salvi», nos dice: «Según la fe cristiana se nos ofrece la salvación en el sentido que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esa meta, y si esa meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino». Esa meta es Luján; la meta definitiva es el Cielo.

La meta es, también, la restauración de la Cristiandad, la restauración del orden cristiano en nuestra vida, en nuestras familias, en nuestra Patria.

La restauración no vendrá tanto de las leyes, ni de la política, como de nuestra conversión, de que Dios nos transforme en piedras vivas para reconstruir las basílicas y catedrales de la Cristiandad.

La restauración vendrá de nuestra coherencia, de nuestros deseos eficaces de santidad. Como dice el Papa León XIV: «aspiren a cosas grandes, a la santidad. No se conformen con menos».

Cada uno de nosotros tiene el deber de aportar su piedra en la construcción y, por ello, necesitamos primero cumplir los Mandamientos, todos los Mandamientos, incluidos el cuarto, el sexto y el octavo.

Necesitamos hombres que sean viriles, puros, trabajadores, entregados, valientes, de oración, de adoración. Necesitamos mujeres femeninas, piadosas, profundas, humildes, sacrificadas, olvidadas de ellas mismas, que generen ambientes puros por su conversación, su vestimenta y sus costumbres.

Necesitamos vocaciones sacerdotales y religiosas. No habrá restauración si no hay muchos jóvenes que entreguen, libremente y sin presiones, su vida a Dios, en holocausto, por la salvación de las almas. Necesitamos sacerdotes que den la vida divina de la gracia, que lleven las almas a Dios, que busquen primordialmente la santidad en ellos y en los demás. Y diría que hoy necesitamos, especialmente, vocaciones femeninas para la vida religiosa; chicas que no tengan miedo de entregarse a Dios.

Necesitamos hijos que guarden el Cuarto Mandamiento, que respeten, obedezcan y amen a sus padres. Que sepan que con sus padres y con su Patria tienen una deuda inconmensurable, que nunca terminarán de pagar. También necesitamos padres entregados a la educación de sus hijos; que prediquen con su palabra y su ejemplo.

Necesitamos noviazgos piadosos, que santifiquen sus encuentros rezando; en donde se viva el amor como muerte al capricho y al egoísmo. Noviazgos heroicamente puros, nada de medias tintas. Porque sin pureza nuestra oposición al aborto es una mentira. Dice San Francisco de Sales: «el monte del Calvario es el monte de los que aman. El amor que no dimana de la Pasión de Jesucristo es frívolo y peligroso»

Necesitamos familias virtuosas, en las que se respire vida de oración, que recen diariamente el Rosario. Necesitamos católicos que pasen más tiempo en oración, que con el celular, que se arrodillen ante Dios y no se inclinen ante las pantallas. Que el amor de la familia y del prójimo sea más importante que las redes sociales.

Necesitamos católicos que no mientan, que digan siempre la verdad: sí, sí; no, no. Que sean fieles a Jesucristo, que es la Verdad, y no sean esclavos del padre de la mentira.

Hoy nosotros venimos con nuestras mochilas cargadas de necesidades espirituales y materiales; con nuestras heridas. Golpeados, agobiados, estresados y cansados. En un momento tremendo de la historia, momento de crisis de Fe, de hundimiento de la civilización, de profunda descristianización.

Pero en nuestras mochilas, también, tenemos como David contra Goliat, unas piedras; piedras que tienen por fundamento a Dios: la Fe, la confianza en Dios, la oración, los deseos de santidad. Y otra piedra importante: no tenemos miedo al esfuerzo y al sufrimiento. Ese miedo, horror al sufrimiento, que según Royo Marín, es el obstáculo que impide nuestro camino de santificación.

En uno de sus sueños, San Juan Bosco, vio la nave de la Iglesia agitada por terribles tempestades. No sucumbía porque estaba amarrada con cadenas a dos columnas. Estas dos columnas sostenían una la Santísima Virgen y la otra la Eucaristía. La lección para nosotros es: aferrados por la devoción a la Santísima Virgen y a la Eucaristía, para nosotros celebrada con la Misa Tradicional, no temamos ninguna tempestad.

¡Dios nos salvará! ¡Cristo vencerá! ¡Christus vincit!

Nuestra Señora de Luján: ruega por nosotros.



Peregrinos de Esperanza arruinándolo todo, también en Reconquista

Como bien saben ustedes, por dos entradas anteriores Peregrinos de Esperanza arruinándolo todo, hay que sacar eso y Sigo con "Peregrinos de Esperanza" porque tapa al altar de la Parroquia de Avellaneda estoy en una dura batalla contra el logo infame de Peregrinos de Esperanza.

El autor del logo oficial del Jubileo 2025 es Giacomo Travisani. Su diseño fue seleccionado entre 294 propuestas provenientes de 213 ciudades de 48 países diferentes. 

Iba a ir el sábado a Misa, a pedir perdón por mis muchos pecados y a ser testigo del Santo Sacrificio del Altar pero en Avellaneda me esperaban con esta consigna:

A mí no me vengan con estas cosas, no me interesa ir con ropa de color ni disfrutar "la previa". No entiendo esa necesidad clerical de aumentar la Misa como si lo que ocurre en la misma no es suficiente para colmar una vida y darle sentido.

Visto lo visto me fui a hacer unas compras a Reconquista, luego de las cuales planeaba quedarme a la Misa de 19:30. Les traigo un par de fotos para que vean como el horrible logo del Jubileo 2025 lo arruina todo.



El horror.