Programa pastoral diocesano parroquial de evangelización evangelizadora y otras explicaciones.
De las cosas que nos preocupan profundamente, la que más de los demases de ahora, es el asunto de los objetivos pastorales ornando los altares de las iglesias.
Vean un ejemplo en la foto del altar mayor de San Roque en Ataliva, arriba a la izquierda. Esto es común en las iglesias de la diócesis de Rafaela.
Mientras que los párrocos van sacando el horrible logo de peregrinos de la esperanza, nuestros ojos se ven distraídos por textos grandilocuentes en pancartas de dudoso resultado. Más allá de lo estético, la preocupación está en el sentido, en el texto se nos llama a evangelizar sin juzgar y otras acciones por el bien común.
El problema es que el Evangelio del domingo pasado va en sentido contrario:
Lectura del santo evangelio según san Juan (Juan 1, 29-34)
En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”.
Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.
Con buen criterio el párroco de Ataliva (Presbítero Miguel Colino) nos hizo notar que para el Precursor y para todos nosotros, antes de la acción evangélica está el encuentro con Cristo y la oración. Son dos movimientos interiores y personales donde Dios habla al corazón del hombre y ese corazón mueve a la voluntad luego de haber adorado a su señor.
Luego viene el afán evangelizador, es consecuente, como lo es el color añadido a los lirios del campo.
Desde mi mirada obtusa esos carteles no sirven para nada, deberían decir "sean santos y adoren a Cristo en el altar", ese debería ser todo el programa pastoral diocesano parroquial de evangelización evangelizadora. Mucho biri-biri de comisiones y organización que lo único que hacen es dar vueltas como un perro que se muerde la cola.
Actualizo 22/01/2026 porque el texto publicado en La ingeniería eclesiástica posconciliar – Wanderer no puede ser más adecuado.
