Lo Domingos, la nueva Iglesia de la sensibilidad en España
A instancias de En Santiago de Compostela: Sobre Los domingos me fui a ver la película ganadora de los premios Goya en España, Primero digamos que me encantó, muy buena película, excelente dirección y un tratamiento muy respetuoso de las sensibilidades de toda la familia, en torno a la vocación religiosa de la protagonista Ainara.
Spoiler ahead, creo que todo el mundo vio esta película, pero aviso por las dudas. Si no la vieron, no sigan.
El punto central de la película está cuando, después de la misa de exequias de la abuela (o el responso, no queda claro) Ainara está en oración y la presencia de Dios transforma lágrimas de angustia en lágrimas de felicidad. En ese momento Ainara reza como Charles de Foucauld:
Padre mío, me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras. Lo que hagas de mí te lo agradezco, estoy dispuesto a todo, lo acepto todo. Con tal que Tu voluntad se haga en mí y en todas tus criaturas, no deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en Tus manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque te amo, y porque para mí amarte es darme, entregarme en Tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tu eres mi Padre.
Este momento pasa desapercibido y oculto en las críticas, así como también pasa desapercibido el hecho de que solo vemos en la película una pequeña parte del discernimiento vocacional, no son procesos cortos ni procesos en los cuales el único papel es el de la sensibilidad espiritual. Da para inferir que el camino de Ainara arrancó mucho antes y debería haber sumado dos matices: el racional y el eucarístico.
Esa falla del guion se ve en el personaje del padre Chema y en la falta de culto a Dios. Dios es un personaje escondido, personal pero de una carga sensible, no racional ni litúrgico, solo sensible. Creo que es lo que está pasando en España con esos movimientos al estilo de Hakuna, pero no soy experto y no puedo afirmar que Los Domingos sea una película para esa Fe cargada de sensiblería.
Da pena la comunión en la mano, no estamos acostumbrados y en general lo sagrado pinta mal en la pantalla. ¿No?
Muy buenos los contrapuntos entre la tía Maite e Iñaki, el padre, de las mejores cosas de la película. muy bien la oración de Minujin, que ilumina todo el drama con humor y con amor.
Es rara dentro de la mecánica de la película el acercamiento de la madre superiora y el Padre Chema para con la decisión de Ainara, su libertad y la capacidad de Dios de hablar al alma. Da para pensar, del mismo modo que la respuesta del padre de Ainara cuando la tía Maite lo acusa de negligente ante el adoctrinamiento.
En fin, mucho para pensar, muy buena película, es buena para padres que se preparan a la vida de adultos para sus hijos.


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