Festejamos la Confirmación de Inés
Horas bajas en el blog, aprovecho que
estoy volviendo en el avión desde Buenos Aires a Sunchales para contarles un
magno evento que tuvimos en familia, y al cual no pudimos dar notoriedad más
grande porque vivimos en una agenda atronadora.
Se ve que de alguna manera me tocó una
mid age crisis y estoy en un momento donde sentarme a un teclado –si no es por
trabajo- se ha transformado en algo raro. A la par mío corre B con su
ministerio de la música donde está haciendo un bien muy grande a mucha gente.
Basta de escuzas, tengo que contarles la
Confirmación de Inés. En la diócesis de Rafaela las confirmaciones se hacen
unos años después de la Primera Comunión, para los alumnos del Colegio San José
es además en el contexto de la catequesis del colegio y este año la sesión de
confirmaciones del colegio era de unos 150 confirmandos, más sus padrinos, más
las familias.
Semana pasada tuvimos el magno acto en la Parroquia, nos visitó el obispo de Rafaela y a su paso desparramó Espíritu Santo para todos.
Se acercó a la ciudad nuestro obispo y buscó en la homilía –como lo hace siempre- ser sencillo y cercano,
citando muy seguido a Francisco (ese Francisco, el papa). Tiene unos modismos
muy divertidos y logra que rápidamente uno lo asocie a ese tío bueno y
simpático que nos viene a visitar cada tanto.
Inés estaba muy contenta con su madrina y
la pudimos ver a lo lejos mientras yo tenía a raya a Agustín y B nos obsequiaba
con cantos inspirados. Luego del magno evento hubo un ameno ágape en el Bar
Union y cerramos el miércoles charlando con la madrina.
Nota de color fue el ruido imperante en
la Iglesia durante las confirmaciones. B apenas podía controlar el volumen de
la música y pude ver a veces alguna mueca de fastidio para con un fotógrafo
amateur que invadía su espacio vital. La decepción vino al día siguiente, B de
nuevo fue a cantar en confirmaciones, pero eran de las capillas de los barrios
periféricos de Sunchales (periféricos a 5 cuadras del centro, dicho sea) y en
esas misas el silencio y el respeto fueron dignos de elogio.