En el trabajo buscando el cable a tierra
Creo que una de las cosas buenas de vivir en Sunchales es que al salir del pueblo camino al trabajo, es inevitable pasar cerca del cementerio. Es más, es muy común citar a la calle San Juan como “la del cementerio”. Al pasar por el lugar se yerguen mausoleos de las distintas familias notables del lugar: Mitri, Riztortto, Volpato, etc. A mi me gusta mucho la presencia del Cementerio camino al yugo, porque es bueno sumergirse en las cosas de la vida y la muerte antes de navegar las turbulentas aguas de las urgencias. Mi trabajo es muy variado y para nada analítico en estos momentos, son 30000 cosas a la vez peleando por ser las más urgentes. Poder encarar ese maremágnum con algo trascendente es…. ¡de vida o muerte!. Otra de las cosas que te traen a la realidad son más sencillas. Hace unas semanas –por no decir que no me acuerdo cuando- ayudaba a mi consorte a ubicar unas cajas allá donde solo llega mi metro noventa y dos. Al bajar el brazo me di un golpe que me hizo llamar en voz alt...