Destituir a un Obispo

“En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por cuanto yo (…) Obispo de tal lugar, por gracia de Dios y de la Sede Apostólica , habiendo sido probado fehacientemente de acuerdo a los sagrados cánones (o según propia confesión) el crimen del Obispo o Presbítero tal (…) resultando evidente y público el crimen cometido, y por lo tanto no solo grave y condenable, sino dañoso a la salud de los fieles, y aún enorme por la dignidad del que lo cometió, habiendo no solo ofendido la divina Majestad sino inferido gravísima conmoción a la ciudad, y por esto haberse hecho indigno de su oficio eclesiástico, por ello, tanto por la autoridad de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, como por la de nuestro cargo pastoral, mediante estos escritos lo privamos de todos su cargos y oficios y, por nuestra palabra, lo deponemos, y, según la tradición de la Iglesia , lo sentenciamos a ser degradado.”

Lo que se hacía antaño...
Lean con atención en Madre Admirable.
Sin olvidar el final del sermón...
Aunque en el fuero interno nadie puede meterse, excepto Dios, que la justa pena ayude siempre en la Iglesia a la conversión del reo, y nos estimule a todos a buscar nuestra propia salvación “con temor y temblor” como dice San Pablo, esperando el día cuando, más allá de la justicia humana –y sus sentencias a veces feroces, a veces homicidamente benignas- “venga el Hijo del hombre, en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pague a cada uno de acuerdo con sus obras.”

Si hay un club de fans de Mons. Dr. Gustavo Enrique PODESTÁ, yo me anoto.

Comentarios

  1. Todavía no hay un club de fans, pero sí hay un sitio web que recopila sus sermones y escritos: Catecismo.com.ar (http://www.catecismo.com.ar)

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