3 de julio de 2006

Con el corazón en la mano

Concederte que otros juzgan con el “derecho canónico en la mano y con el corazón lejos del Evangelio”, significaría que Dios te ha dado la gracia extraordinaria de leer en los corazones (=cardiognosis), privilegio del que pocos santos han gozado. Me permito dudar de que se te haya concedido tan extraordinario don…
Un quote que surge de los comentarios en Rome, pero que bien podríamos aplicar a tantas otras situaciones. Lo saco de contexto para mi elucubración y digo ¡Bravo! Pablo (Rosario).

3 comentarios:

  1. Xavier: No saques las cosas fuera de contexto !
    Sds,
    Rome

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  2. Tiene razón Rome, lo saqué de contexto. Para rescatar la frase, no como una crítica a vos sino como un ejemplo de las cosas que hacemos mal al juzgar a los demas...

    A lo mejor es demasiado cróiptica, menos mal que en los blogs le ponés un par de blogs encima y desaparecen.

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  3. Xavier:

    Te voy a cobrar derechos de autor por citarme en tu blog. :)

    Pero podrías pagarme por esos derechos poniendo un link (www.gratisdate.org), del que tomo un texto de IRABURU que supera a mis pobres letras:

    - Hay en nosotros criterios naturales sobre temas generales, convicciones operativas, cuya validez no solemos poner en duda: modos humanos e históricos de entender, por ejemplo, valores como salud, igualdad, autoridad, trabajo, etc. El temperamento personal y el ambiente influyen muchas veces de modo decisivo en la conformación de esas ideas.

    -Hay en nosotros criterios naturales sobre temas concretos, por ejemplo, «yo necesito tanto tiempo de sueño, de lectura, de vacaciones», «es absolutamente necesario que yo siga al frente del negocio», «yo no valgo para discurrir, para hablar en público, para...» Tales convicciones, que -como las anteriores- tantas veces son falsas o al menos inexactas, solemos tenerlas de hecho como axiomas indiscutibles.

    -Hay en nosotros criterios sobrenaturales mal entendidos, oscuramente captados, con algo de verdad y no poco de error. Este sacerdote, por amor a la pobreza evangélica, emplea muchas horas trabajando manualmente, y disminuye demasiado su dedicación a los ministerios más propiamente apostólicos. Aquella religiosa o este seglar entienden que «encarnarse» y «hacerse todo a todos» significa secularizar y mundanizar sus modos de vida...

    -Hay en nosotros criterios sobrenaturales impedidos, bloqueados por otros criterios contradictorios que se muestran más fuertes y operativos. Este piensa que hay que dedicar tiempo a la oración, pero también piensa que hay mucho que hacer; y, de hecho, apenas halla nunca tiempo para orar con calma. Aquí no falla sólo la voluntad; antes y más falla la mente.

    -Finalmente, faltan en nosotros ciertos criterios sobrenaturales. Aquí no se trata ya sólo de criterios mal entendidos o impedidos, sino de convicciones que, simplemente, están ausentes de nuestra cabeza por ignorancia o por olvido -pero que en el Evangelio están bien claramente presentes-. Son criterios espirituales de los que ni siquiera nos hemos enterado, como no sea en forma meramente teórica. Mortificación, pobreza, ángeles, oración litúrgica, frecuencia de sacramentos, limosna, etc. son para muchos, según personas y ambientes, palabras por completo vacías de contenido real, valores no integrados en su vida espiritual.

    Así está nuestra mente. Y lo peor del caso es que el hombre está frecuentemente descontento de su cuerpo, (...) pero suele estar contento de su entendimiento: estima que piensa como se debe pensar, y que a él no se le engaña tan fácilmente.

    Cordiales saludos.

    Pablo (Rosario)

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