1 de junio de 2007

Hablando a un estómago vacío...

Acá hay un punto que a mi siempre me pareció crítico, no resuelto y talibanizado por algunos. Lo tomo del comentario de Martín en nuestra entrada acerca de los laicos de Chile:
Es cuestion de visiones Xavier, para mi el hambre de comida es mas urgente. El otro hambre podria ser (y ese seria otro tema de discusion) mas importante o profundo.
¿Pero decime a quien con la panza vacia le podes hablar de Dios?
Bueno, si es cuestión de visiones entonces no habría discusión, pero como hay lugar para discusión entonces "The truth is outhere" ¿No? y hay que buscarla.

El otro hambre al cual se refiere Martín es la Salvación del Alma, sin entrar en la semántica de urgente, ya que más urgente que la Salvación del alma creo que no hay, cabe preguntarse si realmente no puede hablarse de misericordia, de pecado y de Dios a alguien que no cenó y que no sabe si va a almorzar mañana.

La discusión no es peregrina y calculo que en los comentarios van a saber iluminarme en este sentido. Ojo que el tema del hambre del cuerpo suele acompañarse con una persona herida en su integridad y a veces en su inteligencia eso lo aprendí de Juan Ignacio y uno de sus comentarios en este lugar.

Lo que no me parece negociable es el hecho de que "por que no estoy resolviendo el hambre de esta gente, entonces no puedo hablar de Dios" y lo considero un argumento falaz de algunos que no se comprometen con su fe.

Para cerrar, tres cosas: 1. No vale generalizar con casos particulares ¿ok?, 2. Voy a documentarme y 3. Los dejo con uno de los grabados de Gustave Doré, que si no me falla el ojo ilustraba el espectacular Catechisme Ilustré click y un tamaño rrespetable.

12 comentarios:

  1. ¿Ves ahora porque digo que pocas palabras ilustran un gran sentido común?. Totalmente de acuerdo con vos.
    Dar comida no es incompatible con hablar de Dios. Recordar la multiplicación de los panes.
    Un abrazo

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  2. La mejor manera de hablarle de Dios a un hambriento es darle un pato de comida. Y despues vemos como se sigue.

    Lamento que se llegue a este nivel tan fino de detalle en el debate, donde se pone en mi palabras que no digo, como que dar comida es incompatible con hablar de Dios.

    Solamente habriq eu saber claramente que es "hablar de Dios", y como se le "habla de Dios" a cada uno segun su realidad.

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  3. Estimado Rome: Lamento que lamentes este nivel de detalle. Creo que los detalles son fundamentales. Las grandes ideas siempre se traducen en detalles.
    Pero no saltes si no hay charquito. Nadie dice que vos digas que hay que repartir platos sin hablar de Dios (o por lo menos yo no lo ví así).
    Lo que, si me permitís, critico de algunas posturas tuyas (y así lo dije en la entrevista que me hiciste) es que muchas veces pareciera que te olvidás de hablar de Dios. Es una impresión que muy bien puede estar errada. Pero resulta curioso que sea una impresión bastante generalizada en los ambientes más "ortodoxos", por llamarlos de alguna forma.
    Muchas veces oí la frase hecha de: "Es re buen tipo, es récatólico y no se nota". Y es un error. Si se es católico se debe notar. No es lo mismo dar un plato en nombre de Buda que otro en nombre de Cristo. Sí, ya sé que el hambriento agradecerá los dos, y se zampará el primero que le viene a la mesa. Pero el que da, el que dá, es la diferencia. Para él mismo.
    O sea: ¿Porqué lo hace? ¿Desde donde lo da?. Jesús mismo generaba esta pregunta "¿Este no es el carpintero, hijo de José?". Y la respuesta se la da a la misma Virgen: "Me ocupo de los asuntos de mi Padre" le contesta cuando lo encuentran en el templo.
    Y por favor, no creas que digo que un plato es mejor que otro. Es que la acción define siempre a quien la hace, no a quien la recibe.
    ¿Se entiende?.
    Saludos cordiales

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  4. Muret:

    Decis "...muchas veces pareciera que te olvidás de hablar de Dios. Es una impresión que muy bien puede estar errada. Pero resulta curioso que sea una impresión bastante generalizada en los ambientes más "ortodoxos", por llamarlos de alguna forma".

    No me sorprende. Porque seguramente lo que se espera de "cómo mostrar a Dios" en esos ambientes es muy diferente a mi idea de "cómo mostrar a Dios".

    A mi no me interesa que se note. No hay nada que deba "llevarte" a ayudar mas que la compasión, la comprensión de que esto no puede ser así, que un tipo pase hambre. No tiene que ver con la Fe, porque también lo tiene que "ver" un ateo.

    Después está lo que uno transmite además del plato de comida. Yo intento transmitir a Dios desde lo que yo creo. Si no se nota para ciertos sectores que a mi juicio le pifian, mejor, quiere decir que tal vez vaya por el buen camino.

    Evidentemente en ciertas cosas estamos en las antípodas. Lo que no impide que tal vez lleguemos al mismo lugar.

    Saludos,
    Martin

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  5. Estimado Rome: Pues la verdad, me parece que estamos hablando de lo mismo, sin estar en las antípodas como decís vos.
    Sólo que le agrego una vuelta de tuerca a la actividad que tan bien impulsas.
    A mí, por otra parte, sí me parece que se tiene que notar aquello que sos. No creo en aquellos que son amigos univesales, que se acomodan a todos (y no lo digo por vos, que me parece que no sos así, eh).
    Si somos amigos de Jesus, pues debería tener alguna consecuencia.
    Y por eso, aquello que decis de "no hay nada más que la compasíon...", es, me parece, quedarse con el simple síntoma.
    Lo que quiero decir, entonces es que esa compasión, debría estar fundamentada en la Fe, pero no porque cambie el plato en la mesa, sino porque cambia a quien lo da. Y verás que lo que se da es bastante más que un plato en la mesa.
    Y por favor, no creas que lo digo como pontificando. Me escribo a mí mismo también.
    Saludos

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  6. Ante la miseria ingente que sufren tantos países del Tercer Mundo, muchos, incluso buenos cristianos, piensan que ya no es posible atenerse a este mandato; piensan que ha de diferirse durante un cierto tiempo el anuncio de la fe, el culto y la adoración, y tratar primero de dar solución a los problemas humanos. Pero con semejante inversión crecen los problemas, se incrementa la miseria. Dios es y será siempre la necesidad primera del hombre, de suerte que allí donde se pone entre paréntesis la presencia de Dios, se despoja al hombre de su humanidad, (...) y, a la postre, no se salva al hombre, sino que se le destruye.

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  7. Dice Rome al principio: "La mejor manera de hablarle de Dios a un hambriento es darle un plato de comida".

    Y eso es así porque dándole comida estamos amándolo y siendo Jesús para él (no porque el cuerpo sea más urgente que el alma).

    Una cosa (atender a las necesidades básicas de los pobres), no excluye a la otra (buscar la salvación pensando en las cuestiones espirituales).

    Si pensamos en la caridad organizada, no hay que postergar el anuncio de las verdades espirituales por el hecho de la entrega de alimentos o vestimenta. Deben ir acompañados, como bien dijo quien habló de la multiplicación de los panes.

    Y si se trata de la mejor caridad, la personal, el ejemplo es el del samaritano. No pienso a quien ayudar primero, si al niño muerto de hambre o a aquel a quien los padres no le dan bola. Ayudo al que se me cruce en mi camino primero, que es mi prójimo.

    Adhiero al comentario de Benedicto XVI (que es el comentarista anterior; con respecto al Papa no me siento a la altura de poder estar de acuerdo o no).

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  8. una corrección Juan Ignacio: cuando vos ayudas a otro no estas siendo Dios para el. Lo que si es importante es que el bien que le estas haciendo al pobre (espiritual y material) lo estas haciendo a Dios, como Él nos lo dijo.
    Otra observación es darse cuenta que muchas veces los que ayudan a los pobres materiales tienen un odio enorme a los ricos materiales y eso hace que no los quieran ayudar en su pobreza espiritual.
    Felicito el nivel del debate y les dejo estos comentarios con la mejor intención a todos.

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  9. Les propongo que lean Deus Caritas Est (Enciclica de Benedicto XVI), mientras que la leía pensaba en esta discusión y la verdad es que tienen todo que ver.
    Despues de leerla se acaban los "yo opino" "mi punto de vista" porque son muy claros los conceptos y de más esta decir que 100% acertados.

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  10. Jose:

    Ojala nunca se acaben los "yo opino" y los "mi punto de vista es", porque eso es una de las sales de la vida, y camino de crecimiento y madurez.

    Eso independientemente de la enciclica que esta muy buena.

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  11. Javier, me parece que tener hambre no es no haber cenado ayer ni poder almorzar hoy. Desgraciadamente, hay muchas personas que hacen muchos días que no tienen para comer, y que no van a tener.
    Sin ir más lejos, en lugares de Santiago del Estero muchos sólo tienen para mate cocido y 'tortilla', que es un pan sin levadura, y no sé cuántas veces -pocas- al día.
    A esa altura de necesidad, el hablar de Dios, tendría que venir acompañado -al menos por parte de los que comemos todos los días- por un poco de comida ¿no te parece?
    Que más bien sería: Dios me pide que comparta lo que tengo con el que no tiene.

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  12. Josefina, mi ejemplo era justamente acerca del hambre crónica, a lo mejor el ejemplo no era claro.

    En cunato a lo de dar no solo la palabra de Dios y no solo un pedazo de pan es el meollo del asunto, creo yo.

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